La Confederación Africana de Fútbol (CAF) ha detallado oficialmente los motivos de las severas sanciones impuestas tras los incidentes ocurridos en la final de la CAN 2025. Senegal es el más afectado por estas decisiones disciplinarias, que se basan en faltas consideradas graves a los principios fundamentales del fútbol.
El seleccionador de los Leones de la Teranga, Pape Thiaw, ha recibido cinco (5) partidos de suspensión junto con una multa personal de 100 000 dólares. Según la CAF, esta sanción se debe a un «comportamiento antideportivo, una violación de los principios de fair-play y de integridad, así como un daño a la imagen del fútbol». La instancia continental considera que la actitud del técnico senegalés durante la final superó lo aceptable para un responsable de una selección nacional.

En el ámbito deportivo, dos jugadores senegaleses también han sido sancionados. Iliman Ndiaye y Ismaïla Sarr han sido suspendidos por dos (2) partidos debido a un «comportamiento antideportivo hacia el árbitro». La CAF considera estos hechos como contrarios al respeto que se debe a los oficiales del partido.
La Federación Senegalesa de Fútbol (FSF) también ha sido severamente penalizada en el ámbito financiero. Tendrá que pagar varias multas acumuladas.
Una primera sanción de 300 000 dólares se impuso por el «comportamiento inapropiado de sus aficionados, que ha dañado la imagen del fútbol».
Una segunda multa, también de 300 000 dólares, se refiere al «comportamiento antideportivo de los jugadores y del cuerpo técnico, en violación de los principios de fair-play, lealtad e integridad».
Finalmente, se impuso una última multa de 15 000 dólares por «falta disciplinaria del equipo nacional», ya que cinco jugadores recibieron tarjetas amarillas durante el encuentro.
A través de estas decisiones detalladas, la CAF busca enviar un mensaje firme a todos los actores del fútbol africano. La instancia continental reitera su voluntad de preservar la ética, el respeto a las reglas y la imagen de las competiciones africanas, sancionando severamente cualquier comportamiento que se considere perjudicial para el espíritu del juego.




