La polémica sobre el nivel del arbitraje en África ha vuelto a surgir tras la última Copa del Mundo celebrada en el continente. Invitado en el programa « Talentos de África », el periodista especializado Nabil Djellit criticó con fuerza los métodos de designación de árbitros por parte de la Confederación Africana de Fútbol (CAF).
Una selección sesgada por consideraciones extra-deportivas

Para Djellit, la Comisión de Árbitros de la CAF parece priorizar lógicas de representación política en detrimento de la competencia deportiva. Considera que los mejores árbitros, aquellos que dirigen en campeonatos reconocidos por su rigor y exigencia, son a menudo descartados en favor de colegas menos experimentados o menos activos. Esta dinámica genera un desajuste de nivel que impacta directamente la calidad de los partidos y perjudica el espectáculo. Según el periodista, este fenómeno de selección sería el resultado de un enfoque que no se centra en el rendimiento, sino en consideraciones geopolíticas y de representatividad geográfica.
Djellit aclara que esta situación no es culpa de los árbitros en sí, sino de un sistema que no les ofrece las condiciones óptimas para triunfar. Establece un paralelo con otras grandes competiciones, como las organizadas en Europa o a nivel mundial, donde la competencia y el rendimiento de los árbitros son lo más importante.
Un freno a la credibilidad del fútbol africano

Para el comentarista, esta situación compromete gravemente la credibilidad del fútbol africano en la escena internacional. Considera que se han realizado esfuerzos importantes, especialmente en la modernización de estadios y mejora de infraestructuras deportivas, pero estos avances se ven empañados por decisiones relacionadas con el arbitraje que parecen subestimadas. Djellit rechaza la idea de que las críticas provengan solo de redes sociales, argumentando que se trata de un problema estructural que afecta las bases mismas del fútbol africano.
Por lo tanto, llama a las instancias directivas a hacer de la reforma del arbitraje una prioridad absoluta, incluso si esto genera tensiones con algunas federaciones nacionales. Según él, la representatividad geográfica de los árbitros no debe primar sobre la excelencia deportiva. Si el fútbol africano realmente quiere ganar en credibilidad y competir a nivel internacional, deberá abordar esta cuestión de manera radical y urgente.




