La final de la 35ª edición de la Copa Africana de Naciones sigue generando intensas reacciones, mucho después del pitido final. En el centro de las polémicas, los comportamientos considerados antideportivos de algunos jugadores marroquíes, especialmente Achraf Hakimi e Ismaël Saïbari, ambos convocados por la Comisión de Disciplina de la CAF para responder por los incidentes ocurridos durante el partido decisivo.
El episodio más impactante, apodado desde entonces “el asunto de las toallas”, ha dejado huella. En varias ocasiones, la toalla del portero senegalés Édouard Mendy, crucial para secar sus guantes, fue retirada de forma intencionada. Las imágenes muestran a Hakimi lanzando el accesorio a las gradas, un gesto visto como una provocación deliberada. Poco después, Saïbari intervino para evitar su devolución, obligando al portero suplente senegalés, Yehvann Diouf, a recogerla.

Estos hechos, considerados indignos de una final continental, han intensificado las tensiones de un partido ya marcado por decisiones arbitrales muy controvertidas. La situación rápidamente degeneró en enfrentamientos en el campo y en las gradas, llevando al seleccionador senegalés, Pape Thiaw, a pedir a sus jugadores que abandonaran temporalmente el terreno de juego.
Este martes, la Comisión de Disciplina de la CAF, reunida en El Cairo, debe tomar su decisión. Se contemplan varias sanciones, incluidas suspensiones de partidos, para Hakimi y Saïbari, ya que sus acciones son consideradas como violaciones graves de la ética deportiva.

El caso también podría involucrar al equipo senegalés. La instancia continental podría examinar la actitud del cuerpo técnico y de la Federación Senegalesa de Fútbol, especialmente por la interrupción del partido y algunos excesos de los aficionados.
Queda por ver si la CAF tomará una decisión ejemplar, para que esta final, a pesar del histórico triunfo de Senegal, no se recuerde solo por sus incidentes extradeportivos, sino por la victoria merecida de los Leones de la Teranga.




