La Confederación Africana de Fútbol podría pronto verse en medio de una nueva batalla legal ante el Tribunal Arbitral del Deporte, mientras ya maneja un caso particularmente sensible relacionado con la final de la CAN 2025 entre Senegal y Marruecos. Esta acumulación de asuntos podría debilitar aún más la imagen del organismo que dirige el fútbol africano, ya presionado en los últimos meses.
El origen de esta nueva controversia se encuentra en el cuarto de final de la Liga de Campeones Africana entre la Renaissance Sportive de Berkane y Al-Hilal Omdurman. El club sudanés impugna firmemente la participación del defensor Hamza El Moussaoui en este encuentro decisivo. Según sus directivos, el jugador marroquí estaba bajo una suspensión de 30 días tras dar positivo en un glucocorticoide, una sustancia prohibida en el marco de los reglamentos antidopaje.

Sin embargo, en un giro de acontecimientos que Al-Hilal considera inquietante, esta sanción habría sido levantada el mismo día del partido, permitiendo así al jugador figurar en la hoja de partido y participar en el encuentro. Una decisión que genera muchas preguntas, especialmente sobre la transparencia de los procedimientos y el respeto de las normas vigentes. El club de Omdurman cree que este levantamiento de la suspensión, ocurrido en circunstancias poco claras, constituye una irregularidad mayor que podría haber influido en el resultado del partido.
Ante esta situación, los responsables de Al-Hilal ahora contemplan llevar el asunto ante el TAS para obtener reparación. El club exige sanciones severas contra Berkane, que podrían llegar hasta una derrota en mesa. Una decisión así tendría importantes consecuencias en el desarrollo de la competición, ya que el club marroquí está actualmente a la espera de jugar las semifinales contra AS FAR Rabat.
Si el caso llegara a ser examinado a nivel internacional, la CAF tendría que defender un nuevo asunto delicado, en paralelo al relacionado con la CAN 2025. El resultado de este litigio podría no solo redistribuir las cartas en el plano deportivo, sino también plantear serias preguntas sobre la gobernanza, la transparencia y la credibilidad del organismo continental.




