Este lunes, el FC Barcelona sufrió un duro golpe al caer en el campo del Girona FC (1-2). Una derrota que duele, tanto en lo numérico como en lo simbólico, ya que los catalanes ceden el primer puesto al Real Madrid en la lucha por el título. En una liga tan ajustada, cualquier error puede costar caro, y este revés obliga a los Blaugranas a reaccionar de inmediato si quieren mantener su corona y aspirar a un segundo título consecutivo en La Liga.
En el campo, el Barça mostró buenas secuencias, pero falló en los momentos clave. Algunos errores defensivos y un realismo insuficiente fueron suficientes para que el Girona marcara la diferencia. Un escenario frustrante para los hombres de Hansi Flick, que saben que en esta etapa de la temporada, cada detalle cuenta.

A pesar de este duro golpe, el discurso interno se mantiene decididamente optimista. El presidente Joan Laporta ha expresado recientemente su certeza de que su equipo ganará La Liga, un mensaje fuerte dirigido tanto a los aficionados como al vestuario. En la misma línea, Raphinha se pronunció en las redes sociales para asumir las deficiencias mientras enviaba un mensaje desafiante.
«Sí, tenemos muchas cosas que mejorar, pero no solo nosotros», escribió, antes de añadir una frase cargada de significado: «Es muy complicado cuando las reglas son diferentes según si te favorecen o te perjudican. Pero si hay que jugar contra todos para ganar, no hay problema… Lo haremos.»
Una declaración que sugiere cierta frustración, especialmente respecto a decisiones arbitrales recientes, pero que refleja sobre todo una determinación intacta. El Barça puede sentirse agitado, cuestionado, pero definitivamente no derrotado. La batalla por La Liga está lejos de terminar, y los catalanes parecen listos para luchar hasta el último día.




