El seleccionador de Marruecos, Walid Regragui, podría estar viviendo sus últimos meses al frente de los Leones del Atlas.
Aún en su puesto a pesar de un firme desmentido de la Federación Real Marroquí de Fútbol (FRMF), el técnico de 50 años habría expresado internamente su deseo de cerrar este capítulo, según fuentes cercanas al asunto. Un deseo que alimenta las especulaciones sobre el futuro del banquillo marroquí, con importantes citas a la vista.

Una condición clara antes de irse
Según la información difundida por Soccer212, Regragui no planea abandonar el barco sin garantías. El nacido en Corbeil-Essonnes habría puesto una condición no negociable: asegurarse de que su sucesor esté a la altura de las ambiciones de la selección. Una exigencia que demuestra su compromiso con el proyecto y la estabilidad del grupo.
A menos que haya un cambio drástico, debería llevar a los Leones del Atlas al menos hasta la Copa del Mundo 2026, programada del 11 de junio al 19 de julio en Estados Unidos, Canadá y México.
Entre la prudencia institucional y los rumores persistentes, el futuro de Regragui sigue pendiente de una decisión estratégica… y de una elección crucial para el futuro del fútbol marroquí.
Hasta ahora, Walid Regragui no se ha limitado a dirigir al equipo A. El técnico también habría tenido un derecho de supervisión ampliado sobre todas las selecciones marroquíes. Según varias filtraciones, él estaría detrás de la nominación de Tarik Sektioui al frente del equipo A’ y de Mohamed Ouahbi en los Leones U20.
Sektioui y Ouahbi en la pole
Irónicamente, estos dos perfiles son hoy los favoritos para sucederle en el banquillo de los Leones del Atlas. Sektioui sería el principal candidato para el puesto de entrenador, mientras que Ouahbi podría integrarse al cuerpo técnico en un rol estratégico, sirviendo de puente entre los jóvenes talentos y el primer equipo.
Otra opción que se menciona en los pasillos es la integración de Andrés Iniesta en la estructura. Pero la leyenda española no estaría destinada a asumir un rol puramente técnico en el banquillo. Su perfil se ajustaría más a una función cercana a un director deportivo: estructurar la formación, afinar la identidad de juego e instaurar una continuidad futbolística clara, desde las categorías de edad hasta la selección A.
Por lo tanto, se perfila un giro estratégico para la Federación Real Marroquí de Fútbol, que debe decidir entre estabilidad, continuidad y un nuevo impulso.




