La última reunión del comité ejecutivo de la Confederación Africana de Fútbol (CAF), celebrada el viernes en Dar es Salaam, Tanzania, habría tomado un giro especialmente tenso. Según varias fuentes coincidentes, el encuentro, que inicialmente debía tratar cuestiones de organización y gobernanza, se habría convertido en una verdadera sesión de explicaciones, e incluso en un ajuste de cuentas entre algunos dirigentes del fútbol africano.
En el centro de las discusiones: el arbitraje muy cuestionado de la última Copa de África de Naciones 2025 organizada en Marruecos. Muchas decisiones arbitrales, consideradas controvertidas por varias federaciones, han suscitado una ola de críticas en todo el continente. Esta situación habría alimentado un clima de desconfianza dentro de la propia instancia directiva.

En medio de las declaraciones, por lo menos sorprendentes, de Olivier Safari Kabene, presidente de la comisión de árbitros, habría surgido otro tema sensible: el papel y el liderazgo de Patrice Motsepe. El dirigente sudafricano, al frente de la CAF, sería percibido por algunos miembros como un «presidente fantasma», demasiado distante y poco involucrado en la gestión diaria de los asuntos de la organización.
Es en este contexto eléctrico que Samuel Eto’o, presidente de la Federación Camerunesa de Fútbol (Fécafoot), habría tomado la palabra con firmeza. Conocido por su franqueza y su temperamento directo, el exastro del fútbol africano habría expresado su exasperación ante lo que considera una falta de consideración. Según los comentarios reportados, Samuel Eto’o habría reprochado a Patrice Motsepe no otorgarle intercambios directos, prefiriendo intermediarios en lugar de un diálogo «de presidente a presidente».
«Escucha, hermano mayor, me pediste que no dijera nada, que me comportara bien. No he dicho nada, pero ya no puedo más. Soy Samuel Eto’o Fils. Cuando te llamo, es de presidente a presidente. Pero cada vez que te llamo, me envías a alguien, cuando deberíamos tener una relación de presidente a presidente. Ahora, se acabó», habría declarado, en una intervención que habría dejado huella.
Tras él, otros presidentes de federaciones habrían expresado su descontento, resonando con las críticas sobre la gobernanza actual de la CAF. Según la información difundida por el periodista Romain Molina, esta secuencia inusual ilustra las crecientes tensiones en la cima del fútbol africano, en un momento en que la instancia debe reforzar su credibilidad y unidad.




