Los recuerdos regresan a una época en la que todo era simple. Una camiseta falsa del Manchester United comprada para mí, y tu nombre escrito con marcador en la parte de atrás, como un gesto de orgullo compartido. En Abidján, la vida transcurría en espacios reducidos, con una casa llena y noches marcadas por elecciones de programas que nunca generaban consenso. Fingía dormir para poder seguir los partidos a escondidas, con el volumen muy bajo, en la oscuridad, impulsado por sueños de fútbol.
En el barrio, mi juego en el terreno de tierra me había valido apodos inspirados en grandes nombres. Ya estaba obsesionado con Cristiano Ronaldo, aunque los adultos a mi alrededor me asociaban con otras referencias. A los nueve años, dejé la casa para unirme a un centro de formación lejos, cerca de la frontera ghanesa. La vida allí era dura, marcada por la escasez, a veces incluso por la necesidad de encontrar algo para comer.

Las primeras verdaderas botas de fútbol representaron un punto de inflexión. Hasta entonces, a menudo jugaba con sandalias de plástico, incluso durante los regresos al pueblo. Tú eras la que recordaba a los demás que no debían rendirse, convencida de que el trabajo al final daría frutos. Juntos, construimos sueños de Europa, de éxito y estabilidad, con la idea de que algún día la situación cambiaría por completo.
Más tarde, las pruebas en Europa se sucedieron sin éxito. Varios clubes se negaron a quedarme, sin una explicación clara. Tras la expiración de mi visa, regresé a África, con la sensación de un proyecto interrumpido. Unas semanas después, se presentó una oportunidad en Leganés, seguida de un inicio profesional marcado por un encuentro contra el Real Madrid.
Fue en ese momento que llegó la noticia de tu desaparición. El impacto fue inmediato, sin posibilidad de preparación. Me explicaron que habías muerto a los 15 años, en circunstancias brutales durante una noche. Desde ese momento, todo cambió en mi forma de vivir y de percibir mi carrera.
Querida Roxane
«No quiero ser rico»
Desde ese día, lo esencial ya no fue material. La meta se convirtió en el fútbol mismo, con la voluntad de responder a lo que habíamos imaginado juntos. Los traspasos sucesivos y las nuevas etapas de la carrera siguieron, pero el campo sigue siendo el único espacio donde encuentro una forma de estabilidad.
🚨 «HOY NO SIENTO NADA. DESDE QUE TE FUISTE, SOLO ESTOY VACÍO…» 🕊️
El testimonio más que conmovedor de Yan Diomandé 🇨🇮 sobre su hermana pequeña Roxane, fallecida a los 15 años:
« 𝑇𝑢 𝑡𝑒 𝑟𝑎𝑝𝑝𝑒𝑙𝑙𝑒𝑠 𝑞𝑢𝑎𝑛𝑑 𝑞𝑢𝑒𝑙𝑞𝑢’𝑢𝑛 𝑚’𝑎𝑣𝑎𝑖𝑡… pic.twitter.com/TXQmeMt4BQ
— Actu Foot (@ActuFoot_) 17 de junio de 2026
Antes de este partido de la Copa del Mundo contra Alemania, solo tengo un objetivo: transformar este recorrido en un logro. Cada acción en el campo se piensa como una continuación de lo que habíamos construido. La meta es simple: hacer que tu nombre exista a través de cada actuación, hasta el más alto nivel.




