A seis días de su debut contra Brasil, la selección marroquí vivió una noche preocupante en su último partido de preparación, disputado el domingo contra Noruega, que terminó en empate (1-1). Más allá del resultado, lo que más preocupa es la situación física de dos jugadores clave: Noussair Mazraoui y Ez Abde, ambos obligados a abandonar el campo por lesiones en la primera mitad.
El caso de Noussair Mazraoui genera inquietud en el cuerpo técnico. El lateral de Manchester United tuvo que dejar su puesto antes de los treinta minutos tras sentir un dolor en el hombro por un contacto. Según varias fuentes, incluida RadioMars, los primeros informes médicos sugieren una subluxación del hombro. Este tipo de lesión generalmente requiere un tiempo de recuperación de al menos diez días, lo que pone en serio riesgo su participación en el primer partido de Marruecos el 14 de junio.

A pesar de esta incertidumbre, el seleccionador Mohamed Ouahbi intentó restar importancia a la situación en la conferencia de prensa. Dijo que, en teoría, el jugador podría estar disponible para el encuentro contra Brasil, mostrando cierta confianza en la evolución de su estado físico. Sin embargo, este optimismo debe matizarse, a la espera de exámenes complementarios que confirmen la naturaleza exacta de la lesión y aclaren los plazos de recuperación. El cuerpo médico sigue en fase de evaluación, consciente de la importancia estratégica del jugador en la defensa.
La situación de Ez Abde es aún más preocupante. El extremo del Real Betis también dejó el campo en la primera mitad, visiblemente afectado en la rodilla. Según información de Foot Mercato, los primeros diagnósticos indican una esguince del ligamento interno de la rodilla. Una lesión así generalmente implica una baja de entre tres y cuatro semanas, lo que reduciría drásticamente sus posibilidades de participar en la fase de grupos del torneo, e incluso en una parte más amplia del mismo, dependiendo de su rehabilitación.

Esta doble alerta física llega en un momento crítico de la preparación marroquí. El seleccionador, ya atento al equilibrio de su grupo, ahora debe lidiar con la incertidumbre que rodea a dos jugadores que podrían desempeñar un papel importante en el juego. La salida simultánea de estos dos elementos, uno ofensivo y otro defensivo, marcó un punto de inflexión en el partido contra Noruega, a pesar de que el contenido general fue considerado satisfactorio por el cuerpo técnico.
En este contexto, los próximos días serán decisivos. Los exámenes médicos profundos permitirán establecer un diagnóstico definitivo y guiar las decisiones deportivas. Entre la esperanza de una rápida recuperación para uno y el temor a una ausencia prolongada para el otro, la selección marroquí enfrenta su preparación final en un ambiente de incertidumbre, a solo unos días de un encuentro crucial contra uno de los favoritos del torneo.




