El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, volvió el miércoles sobre el asunto que sacude el inicio de la Copa del Mundo 2026, es decir, la deportación del árbitro somalí Omar Artan por las autoridades estadounidenses. Mientras el oficial africano formaba parte de los árbitros seleccionados para oficiar en el torneo mundial, su llegada a Estados Unidos fue un fiasco, provocando una fuerte polémica a pocas horas del inicio de la competición.
Presente en México en la víspera de la apertura del Mundial, Gianni Infantino expresó su pesar por esta situación inesperada, recordando que la FIFA no tiene un control total sobre las decisiones tomadas por las autoridades soberanas de los países anfitriones. El dirigente del fútbol mundial quiso reaccionar públicamente por primera vez desde el incidente que impidió al árbitro somalí unirse al grupo de oficiales seleccionados para la competición.

« Es desafortunado lo que le ha pasado, pero no controlamos todo », afirmó durante una conferencia de prensa organizada en la capital mexicana. Una declaración que refleja tanto la incomodidad de la instancia mundial como su incapacidad para intervenir en los procedimientos de inmigración y seguridad aplicados por Estados Unidos.
El asunto se remonta al fin de semana pasado. Según varias informaciones coincidentes, Omar Artan fue deportado el sábado al llegar al aeropuerto internacional de Miami, en Florida. El árbitro, considerado uno de los mejores oficiales africanos de su generación, debía unirse a sus colegas para preparar los primeros partidos del torneo. Sin embargo, tras un exhaustivo control a su llegada al suelo estadounidense, se le notificó una prohibición de entrada al país.
El interesado rápidamente impugnó esta decisión. Omar Artan aseguró que contaba con todos los documentos necesarios para viajar y participar en la competición, incluyendo un visado válido otorgado en el marco de su misión oficial para la Copa del Mundo. Esta versión ha suscitado numerosas interrogantes en el mundo del fútbol, donde varios observadores se preguntan sobre las razones exactas de su expulsión.
Por su parte, el departamento de Estado estadounidense proporcionó una explicación más delicada. Las autoridades estadounidenses indicaron que el árbitro somalí estaba « vinculado a personas sospechosas de pertenecer a organizaciones terroristas ». Una acusación que inmediatamente avivó el debate, sin que más detalles hayan sido hechos públicos hasta este momento.

Este asunto pone de relieve los desafíos a los que se enfrentan los organizadores de grandes competiciones internacionales cuando se llevan a cabo en contextos de seguridad particularmente estrictos. También plantea preguntas sobre la coordinación entre las instancias deportivas y las autoridades gubernamentales encargadas del control de fronteras.
Para la FIFA, este episodio representa un contratiempo embarazoso justo cuando la Copa del Mundo 2026 está a punto de comenzar. En cuanto a Omar Artan, su sueño de participar en el mayor evento del fútbol mundial se interrumpió bruscamente, a pesar de su designación entre los árbitros seleccionados para oficiar durante el torneo. Las reacciones continúan multiplicándose mientras las sombras que rodean esta decisión siguen siendo numerosas.




