Un mes después de la final de la Copa Africana de Naciones 2025 disputada en Rabat, la tensión sigue alta entre la Federación Real Marroquí de Fútbol (FRMF) y la Federación Senegalesa de Fútbol. El Senegal, ganador tras un duelo intenso (1-0 después de la prórroga), levantó el trofeo, pero las polémicas relacionadas con los incidentes y algunas decisiones arbitrales continúan alimentando los debates dentro de las instancias dirigentes.
Derrotada en casa el 18 de enero de 2026, la FRMF se niega a cerrar el expediente. Reunida en sesión esta semana, la instancia marroquí oficializó su intención de continuar con los trámites iniciados tras las sanciones impuestas por la Confederación Africana de Fútbol (CAF). Los responsables marroquíes consideran que las medidas disciplinarias son excesivas en su contra y, por el contrario, demasiado indulgentes hacia la parte senegalesa.

En un comunicado, la FRMF anuncia la próxima celebración de una reunión extraordinaria completamente dedicada al examen del expediente de la CAN 2025. Precisa que los procedimientos judiciales relacionados con los incidentes ocurridos durante la final aún están en curso y asegura que defenderá sus intereses “por todas las vías legales reconocidas”, invocando el respeto de los reglamentos y la equidad deportiva.
El encuentro se tornó controvertido tras la concesión de un penalti a Marruecos, una decisión que provocó la ira del bando senegalés. El partido fue interrumpido brevemente, mientras estallaban tensiones en las gradas, lo que requirió la intervención de las fuerzas de seguridad. En el ámbito judicial, dieciocho aficionados senegaleses fueron condenados a penas de prisión tras los desbordamientos ocurridos esa noche, añadiendo una dimensión penal a un asunto ya sensible en los planos deportivo y diplomático.
Por su parte, la federación senegalesa decidió no apelar las sanciones impuestas por la CAF. Una posición vista como un gesto de apaciguamiento, mientras que algunos rumores hablaban de un posible retiro del trofeo continental, e incluso una exclusión de la próxima Copa del Mundo. Si bien estas hipótesis no se materializaron y Senegal mantiene su título africano, la final de Rabat sigue sintiendo sus repercusiones mucho más allá del terreno de juego.



