La situación de los 18 aficionados senegaleses detenidos en Marruecos se vuelve cada vez más preocupante. Frente a lo que consideran una “situación manifiesta de falta de garantía de un juicio justo” y un flagrante incumplimiento del principio de los derechos de defensa, estos detenidos han tomado una decisión radical: han decidido no comparecer ante los magistrados hasta que se satisfagan sus demandas legítimas. Según la información proporcionada por su abogado, Me Patrick Kabou, sus clientes ahora se niegan a presentarse a las audiencias sin conocer previamente los elementos de la acusación en su contra y sin comprenderlos plenamente.
Este boicot a las audiencias se estructura en torno a reivindicaciones precisas, que la defensa considera fundamentales para el respeto de los derechos humanos y el derecho a un juicio justo. Los detenidos exigen primero que las infracciones de las que se les acusa les sean comunicadas claramente en un idioma que entiendan. Esta solicitud, que puede parecer elemental, es esencial para que los acusados puedan ejercer plenamente su derecho a la defensa. Además, reclaman que su abogado tenga acceso libre e incondicional al Tribunal de Primera Instancia de Rabat, así como la posibilidad de reunirse con ellos regularmente, tanto en prisión como en las instalaciones del tribunal antes de las audiencias. Esta exigencia busca garantizar un diálogo constante entre el defensor y sus clientes, condición indispensable para preparar una defensa seria y efectiva.

Aparte de estos puntos relacionados con el procedimiento judicial, la situación se agrava por preocupaciones sobre el seguimiento médico de los detenidos. Me Kabou destaca que, a pesar de varias promesas hechas por las autoridades, uno de los aficionados aún no recibe el tratamiento médico necesario, poniendo así en peligro su salud. Este incumplimiento constituye un punto de tensión importante y refuerza la gravedad de la situación, subrayando el incumplimiento de los derechos fundamentales en detención.
Como señal de protesta y para llamar la atención sobre sus condiciones de detención, los 18 aficionados también continúan un movimiento de ayuno y recogimiento, iniciado desde el viernes 6 de febrero de 2026. Este gesto, tanto simbólico como dramático, refleja la profunda angustia de estos ciudadanos ante lo que perciben como una injusticia y un trato inhumano.
Así, la situación sigue siendo extremadamente tensa y frágil. Las autoridades marroquíes enfrentan una doble exigencia: respetar los derechos de defensa y asegurar el seguimiento médico de los detenidos, mientras gestionan un conflicto que podría adquirir una dimensión diplomática, dada la implicación de ciudadanos extranjeros en este asunto. El respeto de los principios fundamentales del derecho aparece más crucial que nunca para evitar una escalada.




