En una entrevista concedida al diario deportivo L’Équipe, el mediocampista internacional senegalés Pape Gueye habló con firmeza sobre la controvertida final de la Copa Africana de Naciones entre la Selección de Senegal de fútbol y la Selección de Marruecos de fútbol. Sin rodeos, afirma que, a pesar de las decisiones administrativas en curso, Senegal sigue siendo, a su juicio, el verdadero campeón de África.
El jugador cuestiona especialmente la decisión de la Confederación Africana de Fútbol, que ha declarado provisionalmente a Senegal perdedor por la vía administrativa. Sin embargo, esta medida está suspendida a un posible arbitraje del Tribunal Arbitral del Deporte, encargado de resolver definitivamente este litigio. Para Pape Gueye, no hay duda de que lo esencial se jugó en el campo: según él, el partido se reanudó correctamente después de su interrupción, y se dieron todas las condiciones para que finalizara en un marco deportivo normal.

Al abordar también la polémica relacionada con las medallas, el mediocampista senegalés quiso disipar cualquier malentendido sobre las declaraciones de su compañero Idrissa Gana Gueye. Explica que las palabras de este último eran más bien irónicas que una intención real. Por su parte, Pape Gueye es categórico: no tiene intención de devolver su medalla, que considera legítimamente adquirida. Esta postura refleja la profunda convicción del grupo senegalés de haber merecido su victoria en el plano deportivo.
El jugador también destacó el papel determinante de Sadio Mané en este momento tan tenso. Según él, el destacado delantero supo movilizar a sus compañeros cuando la situación era incierta, animándolos a regresar al campo y continuar el partido con determinación y dignidad. Esta actitud, descrita como un verdadero acto de liderazgo, habría contribuido a mantener la cohesión del equipo y a orientar el partido hacia un desenlace favorable para los Leones.
Esta intervención mediática reabre así un tema siempre sensible, marcado por divergencias entre decisiones administrativas y percepciones deportivas. A la espera del veredicto final de las instancias competentes, especialmente del Tribunal Arbitral del Deporte, las declaraciones de Pape Gueye reflejan una clara voluntad: defender el honor y la legitimidad de un título que los jugadores senegaleses creen haber conquistado en el campo.




