El veredicto final sobre la final de la Copa Africana de Naciones (CAN) 2025 ha sido emitido, y pesa mucho para la Federación Senegalesa de Fútbol (FSF). Aunque las sanciones impuestas por la Confederación Africana de Fútbol (CAF) tienen consecuencias financieras y deportivas, la FSF ha logrado mantener el título de campeón. Este resultado es el fruto de una intensa batalla legal, que pone de relieve las estrategias opuestas entre Marruecos y Senegal.
La ofensiva marroquí buscaba obtener una victoria administrativa anulando el resultado de la final. Apoyándose en los artículos 82 y 84 del reglamento de la CAF, la Federación marroquí convocó a un equipo de cuatro abogados para impugnar el desarrollo del partido. Su estrategia era demostrar que una serie de condiciones de juego justificaban la descalificación de Senegal, permitiendo así obtener una victoria en el escritorio, sin importar el marcador final. La solicitud marroquí se basaba en alegaciones sobre el respeto de las reglas y la integridad del partido.

Frente a esta ofensiva, la defensa senegalesa adoptó una postura más pragmática, reconociendo ciertos incidentes ocurridos durante el encuentro. Me Seydou Diagne, representante de la FSF, destacó el artículo 146 del código disciplinario de la CAF, que establece que un equipo puede ser declarado perdedor en el escritorio solo si no comienza o no termina el partido. Al demostrar que el encuentro se había desarrollado con normalidad, sin contratiempos, la FSF logró convencer a la Comisión Disciplinaria de rechazar la solicitud marroquí.
Aunque se preservó el título, la FSF tuvo que enfrentar sanciones financieras y deportivas. Se impuso una multa de 615,000 dólares a la federación senegalesa, y varios miembros del equipo, incluido el seleccionador Pape Thiaw, recibieron suspensiones. Este último fue suspendido por cinco partidos, mientras que otros jugadores también fueron sancionados. A pesar de estas medidas, la FSF decidió no apelar las sanciones, priorizando la estabilidad y el futuro del equipo en lugar de prolongar un proceso que podría haber afectado la preparación para futuras competiciones. Según Abdoulaye Sow, el objetivo principal ahora era pasar página, aceptar estas sanciones y concentrarse en el futuro.




