Stéphane Mbia mantiene un ojo atento en la evolución de la selección nacional de Senegal, un equipo que conoce y respeta profundamente. El excentrocampista, que pasó por el Olympique de Marseille, recordó con nostalgia la época destacada de principios de los años 2000, considerando que Senegal dejó una huella duradera en la memoria del fútbol africano y mundial.
Para él, la generación senegalesa de 2002 sigue siendo una referencia importante. Ese equipo alcanzó los cuartos de final de la Copa del Mundo, un logro histórico que ayudó a reforzar la reputación del fútbol africano en la escena internacional. Mbia afirma haber seguido con admiración esa aventura, mientras apoyaba a su propio país, Camerún. Destaca que esa época estuvo marcada por jugadores emblemáticos que dejaron una huella significativa en la historia del fútbol africano.

Entre estas figuras, menciona a El Hadji Diouf, Khalilou Fadiga, Salif Diao, así como a Habib Beye y Pape Sarr. Para él, estos jugadores encarnaban una identidad fuerte, un talento natural y una personalidad que ayudaron a hacer de Senegal un equipo respetado y temido.
En su análisis, Mbia considera que la selección actual está en una fase de reconstrucción, al igual que muchos equipos africanos que atraviesan un cambio generacional. Sin embargo, cree que Senegal cuenta hoy con un plantel de calidad, capaz de mantener un alto nivel competitivo en la escena internacional. No obstante, matiza su comentario al señalar la dificultad de reproducir perfiles tan destacados como los de la generación anterior.
El exinternacional camerunés insiste en que algunas generaciones son excepcionales y difíciles de igualar. Según él, jugadores como Diouf, Fadiga o Pape Sarr aportaron una dimensión particular, llena de carisma, liderazgo y creatividad, que no se encuentra fácilmente en el fútbol moderno.
También añade que los enfrentamientos entre Camerún y Senegal han sido a menudo reveladores de las dinámicas del fútbol africano, ya que ambas naciones son consideradas regularmente como referencias en el continente. En su recuerdo, estas oposiciones siempre han sido intensas y simbólicas, reflejando el alto nivel de competitividad entre estas dos selecciones.

Finalmente, Mbia concluye subrayando que, a pesar de las cualidades actuales del equipo senegalés, tomará tiempo ver emerger una generación tan destacada como la de principios de los años 2000. Según él, el fútbol evoluciona, pero algunos equipos dejan una huella duradera que las generaciones siguientes luchan por reproducir de la misma manera.
« Senegal es un gran equipo que nos hizo soñar y bailar en 2002. Recuerdo que apoyaba a Camerún y Senegal. Senegal había llegado a los cuartos de final y también recuerdo a sus grandes jugadores como mi hermano El Hadji Diouf, Khalilou Fadiga, Salif Diao, mi hermano Habib Beye, el « saï-saï » (risas). Pero, actualmente Senegal está en reconstrucción como nosotros. Otra cosa también, es un equipo que nos crea problemas. Cada vez que Camerún tiene problemas en el fútbol, es porque Senegal ha pasado por ahí. Actualmente, el equipo tiene muy buenos jugadores, pero jugadores como Dioufy, Fadiga, Pape Sarr… Senegal no los tendrá pronto »




