Para un antiguo directivo de la Confederación Africana de Fútbol, la decisión de pasar la CAN de una periodicidad de dos a cuatro años parece una verdadera apuesta… incluso un “suicidio” financiero.
Un mes y medio antes, en la víspera del partido inaugural de la CAN 2025 en Marruecos, el presidente de la CAF, Patrice Motsepe, sorprendió a todos al anunciar este cambio importante: a partir de 2028, la Copa Africana de Naciones ya no se jugará cada dos años, sino cada cuatro años.

Un “suicidio económico” según Junior Binyam
En una entrevista con Le360 Sport, Junior Binyam, antiguo responsable de comunicación y exjefe de gabinete del secretario general de la CAF, expresó serias reservas sobre las consecuencias financieras de tal reforma.
“Sobre la viabilidad, el debate no se plantea. Si la CAN puede jugarse cada dos años, también puede hacerse cada cuatro. La verdadera pregunta es el fundamento de esta decisión. ¿Existe un estudio que demuestre que este cambio a cuatro años permitiría a la CAF generar más recursos? (…) Hay que recordar que hace unos diez años, la CAN representaba alrededor del 40% de los ingresos de la CAF. Y no estoy seguro de que esta cifra haya cambiado fundamentalmente.”
Según él, reducir a la mitad la frecuencia de la principal competición del continente, sin una alternativa financiera claramente identificada, podría debilitar el equilibrio económico de la institución.
“Un cambio a cuatro años podría parecer un suicidio económico si no se apoya en fuentes de ingresos alternativas claramente identificadas. No he realizado un estudio sobre el tema, pero tengo serias dudas sobre la capacidad de duplicar casi mecánicamente los ingresos del fútbol africano simplemente modificando la periodicidad de la CAN.”
Una Liga de Naciones africana aún muy difusa
Para compensar esta posible pérdida de ingresos, la CAF ha mencionado la creación de una Liga de Naciones africana. Un anuncio que, por ahora, deja muchas interrogantes.
“Si me presentan un estudio que demuestre que esta competición permitirá compensar la pérdida de ingresos provocada por el cambio a cuatro años, el debate se cierra. Pero por ahora, nadie explica cómo se organizará, financiará o estructurará.”
En este contexto, esta nueva competición aparece, para algunos observadores, como una especie de “Superliga africana” aún sin contornos precisos, mientras que la CAN sigue siendo hoy el pilar financiero del fútbol africano.
En la opinión, incluso entre Junior Binyam, muchos temen que esta futura competición tenga el mismo destino que la Superliga africana, que dejó un sabor a inacabado. Lanzada con gran ruido, solo tuvo una edición… antes de desaparecer de los radares.
Otro punto de preocupación: el regreso de la CAN en años pares. Este cambio de calendario expondría directamente al torneo a una competencia frontal con eventos importantes como la Eurocopa o los Juegos Olímpicos, especialmente en el mercado de los broadcasters.
“No se puede disociar el paso a cuatro años de la cuestión del alineamiento del calendario. ¿Se puede pensar razonablemente que un broadcaster europeo priorizará un partido de la CAN sobre un partido de la Euro? Lo dudo mucho.”
Para Binyam, el debate no se limita a la frecuencia de la competición, sino que también toca su visibilidad internacional, su atractivo comercial y, en el fondo, la capacidad de la CAF para preservar el valor de su producto estrella frente a una competencia mundial creciente.




