El futuro del banquillo marroquí se escribe en un clima de incertidumbre y maniobras en la sombra. Mientras que la salida de Walid Regragui parece ya confirmada internamente, un nombre se ha impuesto rápidamente para asegurar la continuidad: Tarik Sektioui. Según varias filtraciones, el técnico de 48 años era el candidato ideal para hacerse cargo de la selección A, gracias a su trabajo con las selecciones nacionales locales.
Sektioui no partía de cero. Al frente de la selección A’, dejó huella al conseguir un doblete impresionante con la Copa Africana de Naciones y la Copa Árabe la temporada pasada. Estos éxitos han fortalecido su legitimidad y alimentado su ambición de dar un paso adelante dirigiendo a los Leones del Atlas. Según fuentes cercanas al asunto, incluso habría comenzado a trabajar en las grandes líneas de la era post-Regragui, lo que demuestra que su nombramiento parecía en buen camino.

Pero un nuevo elemento ha cambiado las cosas: la llegada de Andrés Iniesta a la dirección técnica nacional de la Federación Real Marroquí de Fútbol. La presencia del antiguo ícono del FC Barcelona habría modificado la estrategia de la federación. Internamente, habría surgido la idea de atraer un perfil de dimensión internacional, con opciones que incluyen a Xavi o José Mourinho después de la Copa del Mundo 2026, que se celebrará del 11 de junio al 19 de julio.
En este contexto, la federación habría considerado una solución interina para dirigir al equipo hasta el Mundial, antes de confiar el proyecto a una figura de renombre. Una perspectiva que no habría convencido a Sektioui. Considerando que ya había demostrado su valía y contribuido a los éxitos de las selecciones nacionales, el nacido en Fez habría rechazado asumir un papel transitorio, visto como un simple puente hacia un entrenador más mediático.
Ante este rechazo, la FRMF finalmente optó por Mohamed Ouahbi, campeón del mundo con los U20, para asumir el interinato. El cuerpo técnico podría ser reforzado por João Sacramento, antiguo asistente de Mourinho, así como por el ex-internacional Youssouf Hadji.
A poco más de dos años del Mundial 2026, Marruecos se encuentra en un punto de inflexión estratégico. Entre la ambición de estabilidad y la tentación del prestigio, la elección definitiva del seleccionador pesará mucho en la preparación de una generación que ahora apunta a lo más alto del fútbol mundial.




